Nicole Kidman regresa a la alfombra roja de los Oscars, y luce más fabulosa que nunca.

La actriz australiana causó sensación al entrar a la ceremonia celebrada en el Dolby Theatre de Ovation Hollywood en Los Ángeles. Su atuendo consistía en un un vestido palabra de honor de en tono pálido, adornado con bordados de cristal y plumas.
Jason Bolden vistió a la actriz, una de las presentadoras de la noche, con un vestido de Chanel que combinaba un corpiño ricamente adornado con un delicado acabado de plumas en la parte inferior. Un escote recto sin tirantes cruzaba el pecho. Cristales blancos y grises, junto con cuentas negras, formaban un patrón casi triangular sobre el corpiño, con la mayor densidad de adornos en la parte superior. En la cintura, Chanel añadió un peplum con plumas en beige claro, rosa empolvado, nude y albaricoque.
El contraste radicaba en el cambio de textura. La parte superior presentaba un aspecto denso, mientras que la inferior adquiría un acabado más suave y difuminado. Una aplicación de plumas con efecto degradado recorría la falda, adelgazando a la altura del muslo y volviendo a fruncirse en la parte inferior y el dobladillo. Plumas pálidas y piezas con forma de pétalo suavizaban el borde inferior de la falda y formaban una pequeña cola.

Kidman lució zapatos Chanel y piezas de alta joyería de la firma, como pendientes de nudo de oro blanco de 18 quilates con perlas cultivadas y diamantes, así como anillos de oro blanco de 18 quilates y diamantes. Puede que hoy no esté nominada, pero su elegante look de alfombra roja merecía su propio premio.

