El cambio de temporada nunca avisa: mientras el calendario sigue su curso, el termómetro parece tener su propio ritmo. En concreto, el invierno se percibe en el momento que los tejidos gruesos entran en escena dispuestos a reemplazar a los más ligeros, claro ejemplo es la sustitución del lino. A esto se suma un giro cromático casi automático que acompaña la llegada del frío: marrón, gris o negro reclaman protagonismo, mientras los tonos claros se retiran discretamente. Sin embargo, este otoño-invierno 2025/2026, las tendencias de moda invernales rompen las normas.

El color blanco, en su amplia gama de tonalidades, deja de ser exclusivo del buen tiempo y pasa a ser protagonista del invierno 2026. Tal como confirmó Pantone con su propuesta ‘Cloud Dancer‘, el blanco roto será uno de los tonos más deseados durante los meses más fríos del año. Esta elección rompe con la tradición y demuestra que las tonalidades claras también tienen cabida en pleno invierno… y Elsa Hosk lo ha confirmado.
Para asistir al desfile de Calvin Klein, en la Semana de la Moda de Nueva York, la modelo nórdica se decantó por un escultural abrigo cruzado, un tocado tipo pillbox y un vestido lencero, los tres en una tonalidad similar a la que propone Pantone para este 2026. El abrigo de Calvin Klein tiene una caída amplia en hombros y brazos, casi como una capa, con bordes suaves y redondeados que le dan un aspecto de una armadura de invierno, pero delicada.
Su conjunto blanco reflejaba las luces de Hudson Yards. Hosk parecía recién salida de una galería del Soho, luciendo un conjunto que reflejaba las luces del barrio más moderno de Manhattan. Elsa Hosk demostró que el minimalismo no es “menos”, sino perfecto.

El blanco total en invierno es el mayor riesgo de moda que siempre vale la pena. ¿El secreto? Jugar con las texturas. Una lana suntuosa junto a un satén suave crea profundidad sin necesidad de una sola gota de color. Porque a veces, el silencio es el ruido más fuerte.

